Escribime, yo te cuento que cualquier persona, por más ansiosa e inquieta que sea puede lograr serenidad, también puede aliviar sus preocupaciones exesivas.
Lo que es difícil, es darse cuenta cuándo esas preocupaciones son inadecuadas. Cuánto exceden lo esperable.
Una persona que vive preocupada y con mucha ansiedad, suele no darse cuenta, salvo que tenga algunos signos físicos. Algunas veces sienten unos, otras veces sientes otros.
Como ser sudoración en las manos. Subidas de calor especialmente en la cara, sentir palpitaciones. La sensación es que el corazón se sale por la boca. Que los latidos cardíacos son como el galope de un caballo. Suele tener tics en los párpados, y sentir vegüenza porque otros lo noten. Puede haber sudoración en la cara, también es algo que los otros pueden notar.
Sobre todo no puede calmar su cabeza, esto quiere decir que esta pensando constantemente y por lo general son personas fatalísticas. Además sus ideas son perturbadoras, nunca son tiernas, o tranquilizantes, o aliviantes. Siente que los demás le van a fallar, lo va a dejar mal parado.
Siente que hay diferentes fuentes de aquella preocupación excesiva, diferentes causas de su ansiedad. Es esa persona que justifica su sueño interrumpido, reconoce que duerme mal, aunque no lo atribuye a un trastorno que tiene solución.
Ante este barullo, caótico ruido mental, parece que nunca van a lograr serenidad y el frenar un poco sus pensamientos les parece que es entregarse a que todo les salga mal. Han de estar alertas para percibir anticipadamente las catástrofes que imaginan les pueden suceder.
Hay proclividad para irritarse así como para responder con mal humor. El buen humor es bajar la guardia. Son breves los momentos que pueden distenderse. Por supuesto que hay grados de todos estos malestares. Y no todos los ansiosos tienen los mismos trastornos.
Quizás consultan cuando la fatiga, el cansancio les impide trabajar como antes lo hacía, cuando se dan cuenta que les resulta difícil concentrarse, cuando la realidad les muestra que su memoria esta fallando. Para qué seguir con esta serie de impedimentos a vivir una vida serena, inteligente, amorosa, entretenida, divertida.
Hay técnicas que, con un breve entrenamiento, logran acercar salud a nuestras vidas.
La salud es poder disfrutar del aire que respiramos.
La salud es reconocer que hay personas que merecen palabras tiernas.
La salud es apoyar nuestras manos sobre un papel y no mojarlo con sudoración.
Y si además aprendemos a centrarnos sobre nosotros mismos, aprendemos a volver hacia nosotros, y darnos un respiro, como habitualmente le llamamos a "parar" la máquina, antes de quemar el motor.
Aprender, no como adquirir un conocimiento leyendo un texto, o escuchando una charla, una conferencia.
No, sólo aprendemos cuando pasamos por la experiencia.
Vivir la experiencia.
Es permitirnos Procesar la Información de una manera Adecuada. Qué información?. La que va surgiendo de la experiencia de hacer que nuestro ser descanse en forma atenta, información que contiene ciertas reglas de comportamiento y también sensaciones de placer, de distensión, de tranquilidad, de serenidad, de autosanación.
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