domingo, 19 de abril de 2009

Cómo hacer, para hacer NADA?...

Escribime, yo te cuento que cualquier persona, por más ansiosa e inquieta que sea puede lograr serenidad, también puede aliviar sus preocupaciones exesivas.

Lo que es difícil, es darse cuenta cuándo esas preocupaciones son inadecuadas. Cuánto exceden lo esperable.

Una persona que vive preocupada y con mucha ansiedad, suele no darse cuenta, salvo que tenga algunos signos físicos. Algunas veces sienten unos, otras veces sientes otros.
Como ser sudoración en las manos. Subidas de calor especialmente en la cara, sentir palpitaciones. La sensación es que el corazón se sale por la boca. Que los latidos cardíacos son como el galope de un caballo. Suele tener tics en los párpados, y sentir vegüenza porque otros lo noten. Puede haber sudoración en la cara, también es algo que los otros pueden notar.

Sobre todo no puede calmar su cabeza, esto quiere decir que esta pensando constantemente y por lo general son personas fatalísticas. Además sus ideas son perturbadoras, nunca son tiernas, o tranquilizantes, o aliviantes. Siente que los demás le van a fallar, lo va a dejar mal parado.

Siente que hay diferentes fuentes de aquella preocupación excesiva, diferentes causas de su ansiedad. Es esa persona que justifica su sueño interrumpido, reconoce que duerme mal, aunque no lo atribuye a un trastorno que tiene solución.
Ante este barullo, caótico ruido mental, parece que nunca van a lograr serenidad y el frenar un poco sus pensamientos les parece que es entregarse a que todo les salga mal. Han de estar alertas para percibir anticipadamente las catástrofes que imaginan les pueden suceder.
Hay proclividad para irritarse así como para responder con mal humor. El buen humor es bajar la guardia. Son breves los momentos que pueden distenderse. Por supuesto que hay grados de todos estos malestares. Y no todos los ansiosos tienen los mismos trastornos.

Quizás consultan cuando la fatiga, el cansancio les impide trabajar como antes lo hacía, cuando se dan cuenta que les resulta difícil concentrarse, cuando la realidad les muestra que su memoria esta fallando. Para qué seguir con esta serie de impedimentos a vivir una vida serena, inteligente, amorosa, entretenida, divertida.

Hay técnicas que, con un breve entrenamiento, logran acercar salud a nuestras vidas.
La salud es poder disfrutar del aire que respiramos.
La salud es reconocer que hay personas que merecen palabras tiernas.
La salud es apoyar nuestras manos sobre un papel y no mojarlo con sudoración.
Y si además aprendemos a centrarnos sobre nosotros mismos, aprendemos a volver hacia nosotros, y darnos un respiro, como habitualmente le llamamos a "parar" la máquina, antes de quemar el motor.
Aprender, no como adquirir un conocimiento leyendo un texto, o escuchando una charla, una conferencia.
No, sólo aprendemos cuando pasamos por la experiencia.
Vivir la experiencia.
Es permitirnos Procesar la Información de una manera Adecuada. Qué información?. La que va surgiendo de la experiencia de hacer que nuestro ser descanse en forma atenta, información que contiene ciertas reglas de comportamiento y también sensaciones de placer, de distensión, de tranquilidad, de serenidad, de autosanación.

jueves, 29 de enero de 2009

Mi vida comprometida con la NO VIOLENCIA


Casada, con dos hijos, Ale y Sofía.
Disfruto de mi trabajo en consultorio, amo la libertad laboral,
me apasiona conocer, descubrir, investigar.
Admiro la generosidad de algunos profesionales
que dan su saber"sin preguntar a quien".
Amo la Paz y trabajo para la no-violencia.
Desde mi lugar laboral habitual que es mi consultorio,
y a través del mail y del contacto telefónico.
Aliviar el dolor tanto anímico como físico,
aceptar las emociones perturbadoras,
disminuir su impacto en la vida actual de las personas.
Reconocer el sentimiento que presionaba como resentimiento,
pujando por emerger en momentos inesperados e insospechados.
Esto y mucho más es trabajar para la no violencia.
Dolor y resentimiento generan comportamientos violentos.

Hacer NADA?


Cómo me vas a proponer "hacer nada". Siempre fui una gran hacedora. Había que hacer, el tiempo corre y no nos permite hacer todo aquello que tenemos ganas de hacer.
Tiene sentido.
Aunque si el tiempo corre, nosotros vamos a correr junto con el tiempo.
Nos vamos convirtiendo en ráfagas. Simplemente ráfagas.
Pasamos por el tiempo, con la velocidad suficiente para no dejar rastro.
El tiempo se acaba, es frecuente escuchar. En realidad los que nos acabamos somos nosotros. Todo lo viviente tiene límite.
Es frecuente que nuestro padecer se relacione con no tener conciencia de nuestros límites.

Palabras clave: nada; tiempo; límite; padecer; conciencia.


Por ahora...